El fundamento
y fundador de nuestra Iglesia es Jesucristo. La Iglesia fue
fundada por él hace más de dos mil años.
Las características de la Iglesia en aquellos años
están descritas en los libros de Hechos de los Apóstoles,
Efesios, Filipenses, Colosenses, y en las demás epístolas
de los Apóstoles Pablo y Pedro. Aproximadamente a partir
del año 100 de la era cristiana, la Iglesia descrita
en los libros anteriores desaparece de la faz de la tierra,
hasta un tiempo definido por Dios, pero desconocido por el
hombre.
Es el 6 de abril de 1926, cuando Dios llama al Apostolado
al hermano Aarón Joaquín González, y
restaurar así la Iglesia que Cristo había fundado,
además de iniciar el cumplimiento de su misión.
El llamado de Dios llegó al hermano Aarón, cuando
se encontraba en la ciudad de Monterrey, Nuevo León,
y pertenecía a la milicia.
Mientras el hermano Aarón (entonces Dios no le había
cambiado el nombre de Eusebio por el de Aarón), dormía,
escuchó una voz firme y vigorosa que decía:
¡Aquí hay un varón cuyo nombre será
Aarón!. Entonces se incorporó atemorizado y,
con desesperación, preguntó a su esposa: «Hija,
oíste una voz como trueno en el cielo». La respuesta
de la hermana fue negativamente. Entonces, el hermano Aarón
intentó recuperar el sueño. Repentinamente,
cuando apenas comenzaba a dormirse nuevamente, una luz iluminó
el espacio donde dormía y, en un claro, se manifestó
una visión.
Se trataba de una mano enorme que con su índice señaló
directamente al hermano Aarón. Y de nuevo, se escuchó
la voz enfática y enérgica que decía:
«¡Tu nombre será Aarón!».
Al escuchar la voz y ver el dedo índice señalándole,
el hermano Aarón comenzó a preguntarse si Dios
tenía una misión para él. De pronto,
cerró sus ojos por un instante, mientras meditaba en
la voz escuchada y en la visión manifiesta. Al abrir
nuevamente sus ojos, vio fíjamente al techo de teja
donde dormía. Se percató entonces de un orificio
que, poco a poco, se ampliaba. Y, nuevamente, vio otra misión
destinada por Dios para él: «¡Tu nombre
será Aarón, lo haré notorio por todo
el mundo y será bendición!».
Días después de este acontecimiento, Dios
se vuelve a manifestar con él para hacerle de su conocimiento
una orden. La orden en cuestión le llevaría
hasta la ciudad de Guadalajara, en donde llegó el día
12 de diciembre, estableciendo la sede de la Iglesia, por
decreto de Dios, en este lugar.
Bajo la administración apostólica del hermano
Aarón Joaquín González, la Iglesia quedó
establecida en los siguientes Estados y ciudades de la República
Mexicana: en Aguascalientes, Aguascalientes; en Baja California
Norte, en Mexicali y en Tijuana; en Coahuila, en Boquilla
de las Perlas, en Ciudad Madero, en Derramadero, en la Rosia
de san Pedro, en Matamoros, en San Pedro de las Colonias y
en Torreón; en Chihuahua, en Ciudad Juárez;
en Colima, en Manzanillo; en la capital de México,
en la colonia San Felipe y en la colonia Vallejo; en Durango,
en la capital; en el Estado de México, en Acambay,
en Maravillas, en Mayorazgo, en San Pedro de los Baños
y en Totoltepec; en Guerrero, en Acapulco; en Guanajuato,
en la capital; en Jalisco, en Magdalena, en Ocotlán,
así como en la colonia Hermosa Provincia y en la 12
de Octubre, en Guadalajara.
También en los siguientes estados de la República
quedó establecida la Iglesia, en la administración
apostólica del hermano Aarón Joaquín
González: en Michoacán, Apatzingán, Buenos
Aires, El Litigio, La Estancia, Uruapan y Zamora; en Morelos,
en Cuautla, en Cuernavaca, en El Higuerón, en Puente
de Ixtla, en Santa Fe y en Zacatepec; en Nuevo León,
en Monterrey colonias 2 de abril y Niño Aritllero;
en Nayarti, en Ahualamo, en Jalcocotán, La Labor, Lamedero,
Pajaritos, Santa María del Oro, Santiago Ixcuintla,
y en Tepic, colonias Heriberto Casas y Hermosa Provincia,
así como en Tuxpan, el Yago y Zacualpan.
Además de los anteriores lugares, había Iglesia
en la República Mexicana, en los siguientes lugares:
en Oaxaca, en Joliet y Palomares; en Puebla, en Atlixco, El
Seco, Izúcar de Matamoros, Negrete, en Río Valente,
San Juan Acozac, San Simón de Bravo, Santo Nombre,
Soltepec, Tecali, Tehuacán, Tepeaca, Zacapoaxtla, Ejido,
Comaltepec, Ejido el Molino, Ejido Francisco I. Madero, Ejido
Las Lomas, así como en Puebla capital. En San Luis
Potosí, en la Dulce Grande; en Sinaloa, en Culiacán
y en Mazatlán; en Sonora, en Ciudad Obregón,
en Guaymas, en Hermosillo y en Empalme; en Tamaulipas, en
Ciudad Madero, en Ciudad Mante, en Matamoros, en Nuevo Laredo,
en Reynosa y en Tampico; en Veracruz, en Córdoba, en
la Colonia México y en la colonia Palo Solo, El Limón,
El Nacimiento, Jalapa, Nogales, Ojo Zarco, Orizaba, Plan de
las Hayas, Potrero, Tierra Blanca y Veracruz. Finalmente,
también quedó establecida la Iglesia en Zacatecas,
en Calera y en Piedra Gorda.
Fuera del país, la Iglesia quedó establecida
en Los Angeles, en California, y en San Antonio, en Texas,
en los Estados Unidos de Norteamérica. En San Salvador,
en Cojutepeque, en El Salvador y en San Miguel. En Costa Rica,
San José (aunque sólo eran oyentes). Y en Honduras,
en El Cerro del Gobernador.
El 9 de junio de 1964, Dios llama al descanso eterno a su
Apóstol. Ese mismo día, también bajo
la autoridad de Dios, el hermano Samuel Joaquín Flores,
es llamado al Apostolado para dirigir la Iglesia desde ese
día.
De todos los hombres que Dios ha enviado a la tierra para
dirigir a su pueblo, a quienes Cristo llamó Apóstoles,
ninguno ha hecho el trabajo del Apóstol de Jesucristo,
nuestro hermano Samuel. En su humildad, el Apóstol
de Jesucristo siempre ha respetado el trabajo y enseñanza
de los otros Apóstoles, pero ciertamente ninguno de
ellos –ni siquiera el Apóstol Pablo- logró
lo que él ha logrado.
A cuarenta años de administración apostólica
ha logrado establecer la Iglesia en 35 naciones. Si descontamos
los tres países conquistados por el Apóstol
de Jesucristo, el hermano Aarón Joaquín, el
hermano Samuel Joaquín ha conquistado entonces 32 naciones.
Pero, siendo honestos, el trabajo del hermano Aarón,
dejó establecido tan sólo un tres de iglesias
en El Salvador, una en Honduras y apenas iniciada la obra
en los Estados Unidos, específicamente en San Antonio
y Los Ángeles. Así que, las más de 100
iglesias en El Salvador, las cerca de 100 iglesias en Estados
Unidos y, otras tantas en Honduras o Costa Rica, son trabajo
del Apóstol de Jesucristo, nuestro hermano Samuel Joaquín.
A cuarenta años de administración apostólica,
el Apóstol de Jesucristo cuenta con más de 1500
colaboradores en los 35 países en donde está
presente la Iglesia. El Apóstol Pablo contó
con cerca de 20 colaboradores suyos, para cuidar a la Iglesia
establecida en los primeros años de la era cristiana.
Precisamente en esos años, a principios de la era
cristiana, no se pudieron establecer lugares para el culto.
El Apóstol de Jesucristo, nuestro hermano Samuel, ha
impulsado la construcción de más de 1,000 templos,
majestuosos templos, edificados para la Gloria de Dios desde
el inicio de su administración. Trece fueron las cartas
escritas por el Apóstol Pablo. El Apóstol de
Jesucristo, nuestro hermano Samuel, lleva escritas en estos
cuarenta años de dirección y gobierno de la
Iglesia, cerca de mil cartas a la Iglesia, y otras tantas
escritas a Ministros o miembros de la Iglesia.
En toda la historia de la Iglesia, desde que fuera fundada
por Jesucristo hace más de dos mil años, no
había habido organización y administración
interna como la que ahora hay. Los Ministerios, las Direcciones,
las Comisiones, los cargos administrativos, todo absolutamente
todo, ha sido establecido por el Apóstol de Jesucristo.
La dimensión de lo internacional, es un adjetivo distintivo
que él ha puesto a la Iglesia.
Los números antes mencionados, hablan por sí
solos; reflejan el enorme trabajo realizado por el Apóstol
de Jesucristo. Se podrían, incluso, contar las horas
que han transcurrido desde aquel 9 de junio de 1964 (305,400
horas), o contar los días desde entonces (14,600);
o cuantificar el número exacto de cartas apostólicas,
o de Iglesias con sus misiones.
El nivel en el que nos ha puesto el Apóstol de Jesucristo
ante la sociedad, ante los políticos, ante los funcionarios
y ante el gobierno, también le ha implicado mucho trabajo.
Ahora, la Iglesia es respetada socialmente, por su esfuerzo;
hoy, la Iglesia es buscada para emitir una opinión
sobre tal o cual tema; hoy, algunos políticos consideran
una dicha el ser invitados a los eventos en torno al Apóstol
de Jesucristo, sean religiosos o cívicos; hoy, la Iglesia
es conocida en muchas partes del mundo, por la dedicación,
esfuerzo, organización y dirección del Enviado
por Dios.
Son cuarenta años en los que la mesa espiritual ha
sido servida, degustando el manjar espiritual preparado por
el Apóstol de Jesucristo; son cuarenta años
en los que hemos recibido la luz espiritual, que ha iluminado
nuestros caminos; son cuarenta años en los que nuestro
frágil ser ha sido, una y otra vez, fortalecido por
el amor emanado del corazón apostólico.
Durante este tiempo, hemos conocido al Dios no conocido;
al que muchos adoran a través de una imagen, sin conocerle,
es al que nosotros ahora adoramos y conocemos. Durante estos
cuarenta años, es en el Dios verdadero, el que es Espíritu,
el que no tiene principio ni fin, en quien nosotros vivimos
y nos movemos, y somos, porque nos ha acercado hasta estos
niveles, la presencia del Apóstol de Jesucristo.
Es la Autoridad Apostólica infundida en nuestras
almas, arraigada, enraizada en nuestro ser, la que acorta
distancias, disminuye el tiempo, acerca nuestro ser espiritual
al modelo perfecto, nos mantiene con vida espiritual, nos
da sentido a nuestra vida, nos otorga el perdón a las
ofensas, nos convierte en mejores cristianos y ciudadanos
a través de la predicación, nos hace reflexionar
sobre la brevedad de la vida, nos ha otorgado una hermosa,
inigualable esperanza... es la que nos unirá con Cristo
en las nubes para reinar con Él por toda la eternidad.
Tomado de la pagina oficial www.lldm.org
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